Fiel a su nombre, Aranya era exuberante.
La parte más sorprendente de este viaje fue esta colaboración con Aranya Naturals, ubicada en un valle en las colinas de Kanandevan.
El grupo tiene capacidades diferentes y son muy hábiles en teñido natural y Shibori.
Los dos días que pasamos allí no fueron solo una gran aventura textil, sino también una desintoxicación muy necesaria de la monotonía de la vida de la ciudad.
Estar rodeado de todas esas montañas verdes y azules y un clima fresco definitivamente tiene una gran influencia en la mente.
Siento que hubo un llamado para mí en esos valles.
Los artesanos que crean los textiles lentos con gran cuidado y atención al detalle son fantásticos.